Retazos conectados

Escritos de Diego Bartolomé para acompañar a la vida

La competitividad


El modelo de Adam Smith a finales del siglo XVIII especifica que las naciones se especializan en lo que tienen ventaja absoluta en costes, extendida más adelante por David Ricardo (1817) con la teoría de la ventaja comparativa, son los fundamentos del comercio internacional. Además, ya  Heckscher y Ohlin determinaron que dicha especialización de los países se debe a la dotación de factores que existe en el territorio, y a partir de ahí podemos extender el modelo con teorías sobre el ciclo de vida de producto, economías de escala, etc.

Pero la referencia actual la tiene Porter con su libro La competitividad de las naciones, donde identifica las variables para que las empresas nacionales sean líderes en los mercados ya globales: condiciones de los factores, condiciones de la demanda, sectores afines y auxiliares, estrategia, estructura y rivalidad en las empresas, que junto con el azar y el Gobierno conforman su famoso diamante. A partir de aquí, se pueden extender estos modelos para decidir hacia donde van los recursos.

Sobre los factores, es conveniente invertir en aquello que nos proporciona ventaja competitiva y requiere altas barreras de entrada. Como las decisiones a largo plazo conllevan costes a corto que no todos están dispuestos a soportar, si invertimos en, sobre todo, economía del conocimiento y eficiencia y rapidez del capital, ganaremos a la competencia. Cuidado en este aspecto con las decisiones erróneas, el invertir por ejemplo en reformar calles no implica mejora de infraestructuras y de competitividad del país o ciudad, es dinero tirado a la basura. Y el dinero para educación se puede desgranar de demasiadas formas, la omniprensencia de centros educativos tampoco suele ser una buena opción si el mercado no está preparado para ello.

En cuanto a la demanda, se puede comprobar en países como Japón o Estados Unidos que es una parte muy importante del modelo productivo. Para que dicha demanda se oriente a productos de valor añadido, hay que incidir en la educación, en evitar el derroche, incentivar el ahorro, y reflexionar sobre las decisiones de inversión y gasto. Además, la demanda hará competitiva a la indsutria y de forma natural se internacionalizará. Seguro que en este aspecto nos viene a la cabeza la omnipresencia de Porsche Cayenne en las carreteras y ciudades españolas de hace unos años …

En cuanto a las características de la industria, sólo se puede ser potente con foco, en ese caso, implica la presencia de sectores afines y auxiliares a una industria líder, porque los costes de externalizar o tener lejano aquello que necesitas son elevados. Es prioritario trabajar unidos en clústers, a escala macro, no local. Además, la presencia de líderes genera competencia y rivalidad entre empresas, lo que, despreciando los costes sociales a corto plazo, conlleva un liderazgo más fuerte a nivel internacional a largo plazo.

Pero en todo ello, el Gobierno tiene la palabra para decidir en qué invierte y coloca los recursos, con lo que tenemos una paradoja. Unos miran al corto plazo (4 años) y las empresas a largo plazo, en garantizar la supervivencia y el liderazgo en el futuro. Sólo la política que crea las condiciones adecuadas para que sus empresas logren ventajas competitivas a escala global es la adecuada, y esto implica, entre otros,  la apuesta real y el apoyo financiero a la I+D de pymes en tecnología punta, y la regulación avanzada que fomente la I+D (p.ej. células madre), con poco intervencionismo estatal en la regulación de los mercados y la competencia.

A partir de aquí, sólo nos queda que el azar nos acompañe, pero lo que está claro que antes los deberes deben estar bien hechos …

Written by Diego Bartolome

28/07/2010 a 09:46

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