Retazos conectados

Escritos de Diego Bartolomé para acompañar a la vida

Ferran Fisas, de frog+fer


Tengo que confesar que alguien que se dedica a besar ranas para convertirlas en príncipes y princesas ha surgido de un mundo ideal y se dedica a hacer el bien en esta tierra con indeleble determinación. En su empresa frog+fer, sus ranas son personas, empresas, proyectos y marcas, que llegan a estadios superiores. Con semejante tarea, es lógico que se confiese feliz en mayúsculas, cosa que se percibe desde el primer momento en que te tomas un café con él. Siempre agradeceré a Francesc su presentación, ya que pese a haber compartido pocos momentos, me ha influido tanto a nivel personal como profesional, ahora entenderéis el porqué.

Empezó su carrera con 18 años, en un negocio clásico, una copistería especializada en la reproducción de planos, con el valor añadido de recogerlos y entregarlos a domicilio gracias a una vespino y un walkie-talkie que compró. Cinco años después, tenía ya 3 centros en Barcelona, cada uno orientado a un mercado distinto: planos, fotocopias e imprenta rápida offset,  pero entonces quebró por creer que ya lo sabía todo o casi todo, pecados de juventud. Ese primer fracaso emprendedor quizás fue también su primera victoria, por todo lo que le enseñó que aún lleva consigo.

A partir de ahí, siguieron otros emprendimientos significativamente más exitosos, y también trabajos en compañías de otros, siempre con el objetivo de posicionarlas más allá. Su mayor error en su amplia carrera ha sido desenfocar el interés en algunas ocasiones, sin apreciar lo que tenía, dejándose llevar por el éxito. Nunca hay que olvidar que el éxito y el dinero son circunstanciales, efímeros y escasos, mientras que el valor, el esfuerzo, la ilusión, la ambición, son actitudes que se pueden mantener siempre, duraderas y abundantes.

Séptimo de doce hermanos, animal social por naturaleza forzosa, y autodidacta en todo, nunca se ha dejado de sorprender, la curiosidad le lleva a cuestionarse lo que existe y ver cómo mejorarlo. En esto sigue el ejemplo de su persona emprendedora de referencia, su padre, que con 84 años sigue siendo capaz de iniciar proyectos a largo plazo. Todo emprendedor lleva una dosis de optimismo que nunca hay que perder, la vida hay que gozarla en su máxima intensidad siempre, y aprender de forma continua.

Ferran no puede definir su mejor momento del día, pues cada día es único, pero con los que más disfruta son con los instantes preciosos en que comparte espacio y tiempo con gente capaz de soñar despierta, con sus ranas. Sueña con esta gente que le escucha: sus pupilos, sus clientes, sus proyectos, sus ilusiones, sus problemas, quizás es su forma de retener todo aquello que nos queremos guardar.

Desde su lugar favorito para escaparse, Mohave, hasta su actual ciudad, Barcelona, nos revela que si pudiera volver atrás, dejaría de perder el tiempo en algunas cosas que tardó demasiado en darse cuenta que no le aportaban absolutamente nada. Y como él dice, nada es imposible de imaginar.

¡Fuerza y suerte!

Written by Diego Bartolome

30/08/2010 a 08:27

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