Retazos conectados

Escritos de Diego Bartolomé para acompañar a la vida

Carlos Losada, experto en liderazgo


Hoy, la casi siempre genial Contra de La Vanguardia, publica una entrevista de LLuís Amiguet a Carlos Losada, director general de ESADE en el periodo 2000-2010. Me quedo con algunas reflexiones que creo que merece la pena destacar.

En referencia a la situación de Catalunya y España, dice con pesar que carecemos en general de valores. Y sin valores no hay posibilidad de progreso real. Es importante, creo, inculcar en los más jóvenes el esfuerzo, la honestidad, el respeto por los demás, el trabajo bien hecho, la coherencia, la familia, etc, para poder hacer progresar a la sociedad, y no el ganar rápido, el especular pisando todo lo que se ponga por delante, haciendo trampas si es posible, como se ha venido haciendo demasiado en los pasados años. Sin estos valores, se incrementan los costes de transacción, porque nadie se fía de nadie y hay que poner barreras y filtros donde quizás no sería necesario.

Desde la perspectiva de las personas, en mi vida laboral he visto, lamentablemente, mucha gente sólo preocupada por el sueldo que cobran, y no por lo que el trabajo les aporta, lo que pueden aprender, el impacto social que tiene, las perspectivas de futuro a largo plazo, la ética de la emprea, etc. Y veo que el Sr. Losada lo tiene todavía más claro que yo. En lo que se refiere a directivos o cargos públicos, lo socialmente considerado éxito, frecuentemente se dan errores de atribución, es decir, uno piensa que lo que está pasando es consecuencia de su trabajo. Pero muchas veces, y más en los primeros tiempos, lo que sucede es consecuencia del trabajo anterior. ¿Cuántos son capaces de verlo?

Por otra parte, hay muchísima gente que no sabe digerir el éxito, les produce un empacho de consecuencias perennes. Incluso cuando es casual o heredado. Para no caer en esta trampa, entre otras muchas otras cosas creo que hay que escuchar a la gente que te conoce bien, siempre estar dispuesto a aprender, ser consciente tanto de los aciertos como de los fracasos, y perseguir un sueño. Sólo de esta forma, los eventuales cargos los veremos de una forma temporal y no nos aferraremos a ellos porque nuestra meta es otra.

Para los emprendedores, ya sabéis cuál es: cambiar el mundo (haciéndolo mejor). A fin de cuentas, ¿no sería el mejor éxito?

Written by Diego Bartolome

03/09/2010 a 15:19

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