Retazos conectados

Escritos de Diego Bartolomé para acompañar a la vida

Posts Tagged ‘innovación

Talento y esfuerzo

Recomiendo leer atentamente esta entrevista a Sir Ken Robinson publicada en La Contra de La Vanguardia. Comenta varias cosas con las que estoy plenamente de acuerdo, entre otras,

  • Todos tenemos un talento natural que hay que descubrir y potenciar. La educación, como está hoy día, sólo fomenta uniformización, pasividad y conformismo, dice. En términos matemáticos, pienso que no se intenta optimziar el máximo, sino maximizar el mínimo, con lo que estamos malgastanto recursos.
  • Sólo se disfruta en el trabajo si coinciden tus habilidades con tus aficiones; lo que sabes hacer con lo que te gusta. Muchas veces este descubrimiento va en contra del entorno o lo socialmente establecido. Y el trabajo es muy importante en nuestra vida, pasamos en él mínimo un tercio del día.
  • La inteligencia adopta múltiples variaciones, sólo es importante saber en qué eres bueno. A todos nos han hecho tests de inteligencia en la escuela, y habiendo sacado coeficientes muy altos, puedo asegurar que sólo cuando disfrutas con lo que haces en libertad das el máximo de tus capacidades.

Como dice el titular, tu tribu sabrá ver en tus fallos la semilla de tus éxitos, o ver cuán importante es el fracaso para llegar al éxito. Debemos, como sociedad, aprender a aceptar el fracaso, no estigmatizarlo, sino que convertirlo en la mejor lección de la vida. Precisamente, la vida es eso, caerse y volverse a levantar continuamente.

Acaba con una afirmación que me encanta: ser creativo no quita energía: la da. Las horas parecen minutos; las ideas fluyen y tú con ellas. Estás fuera del mundo y al mismo tiempo dentro de él.

Written by Diego Bartolome

29/12/2010 at 13:10

Josep Maria Ferrer Arpí

En La Contra, hoy aparece Josep Maria Ferrer, motivador de innovadores. De la entrevista, me quedo con varias cosas que definen a los emprendedores innovadores, que cuestionan el status quo de forma continua para hacer un mundo mejor, ya que, si algo funciona, ¡cámbialo! dice con pasión. Muchas veces, no cambiarlo es el inicio del fin, el éxito conduce con frecuencia a la autocomplacencia y al olvido de que todo lo que empieza, puede acabar incluso de forma abrupta. Y si tú mismo no eres consciente, la competencia o el mercado lo serán indefectiblemente por ti.

De hecho, en la entrevista propone un juego que al menos se debe hacer como ejercicio, cuestionarse todo siempre subvertiendo las verdades que damos como seguras en nuestra vida para llegar a nuevos horizontes más deprisa, y quizás descubrimos algo de nosotros mismos que no sabíamos.  Dice, a lo Guy Kawasaki, que quizás te harías rico si dejaras de guiarte por el dinero, hay que buscar metas que nos satisfagan, y no medios materiales. Lo que dice, hace ya años que lo aplico en mi vida: si haces lo que te gusta, todo lo que derive es colateral ¡y bienvenido! Depende de ti. Sólo así puedes ser feliz, porque estarás a gusto contigo mismo.

Finalmente, comenta la fuerza de los sueños. Toda la realidad que nos rodea está hecha a partir sueños de determinadas personas que, en el pasado, se cuestionaron lo que había para alcanzar metas más ambiciosas. Sólo lo soñado puede acabar realizándose, por lo tanto hay que trabajar duro para que nuestros sueños se hagan realidad. En este sentido, en la educación introduciría de nuevo el esfuerzo disciplinado, sin él es imposible que lleguemos a persistir lo suficiente para alcanzar lo que nos proponemos. Y sólo así, el legado inmaterial que dejaremos a los que nos rodean tendrá valor.

Written by Diego Bartolome

21/09/2010 at 08:06

La competitividad

El modelo de Adam Smith a finales del siglo XVIII especifica que las naciones se especializan en lo que tienen ventaja absoluta en costes, extendida más adelante por David Ricardo (1817) con la teoría de la ventaja comparativa, son los fundamentos del comercio internacional. Además, ya  Heckscher y Ohlin determinaron que dicha especialización de los países se debe a la dotación de factores que existe en el territorio, y a partir de ahí podemos extender el modelo con teorías sobre el ciclo de vida de producto, economías de escala, etc.

Pero la referencia actual la tiene Porter con su libro La competitividad de las naciones, donde identifica las variables para que las empresas nacionales sean líderes en los mercados ya globales: condiciones de los factores, condiciones de la demanda, sectores afines y auxiliares, estrategia, estructura y rivalidad en las empresas, que junto con el azar y el Gobierno conforman su famoso diamante. A partir de aquí, se pueden extender estos modelos para decidir hacia donde van los recursos.

Sobre los factores, es conveniente invertir en aquello que nos proporciona ventaja competitiva y requiere altas barreras de entrada. Como las decisiones a largo plazo conllevan costes a corto que no todos están dispuestos a soportar, si invertimos en, sobre todo, economía del conocimiento y eficiencia y rapidez del capital, ganaremos a la competencia. Cuidado en este aspecto con las decisiones erróneas, el invertir por ejemplo en reformar calles no implica mejora de infraestructuras y de competitividad del país o ciudad, es dinero tirado a la basura. Y el dinero para educación se puede desgranar de demasiadas formas, la omniprensencia de centros educativos tampoco suele ser una buena opción si el mercado no está preparado para ello.

En cuanto a la demanda, se puede comprobar en países como Japón o Estados Unidos que es una parte muy importante del modelo productivo. Para que dicha demanda se oriente a productos de valor añadido, hay que incidir en la educación, en evitar el derroche, incentivar el ahorro, y reflexionar sobre las decisiones de inversión y gasto. Además, la demanda hará competitiva a la indsutria y de forma natural se internacionalizará. Seguro que en este aspecto nos viene a la cabeza la omnipresencia de Porsche Cayenne en las carreteras y ciudades españolas de hace unos años …

En cuanto a las características de la industria, sólo se puede ser potente con foco, en ese caso, implica la presencia de sectores afines y auxiliares a una industria líder, porque los costes de externalizar o tener lejano aquello que necesitas son elevados. Es prioritario trabajar unidos en clústers, a escala macro, no local. Además, la presencia de líderes genera competencia y rivalidad entre empresas, lo que, despreciando los costes sociales a corto plazo, conlleva un liderazgo más fuerte a nivel internacional a largo plazo.

Pero en todo ello, el Gobierno tiene la palabra para decidir en qué invierte y coloca los recursos, con lo que tenemos una paradoja. Unos miran al corto plazo (4 años) y las empresas a largo plazo, en garantizar la supervivencia y el liderazgo en el futuro. Sólo la política que crea las condiciones adecuadas para que sus empresas logren ventajas competitivas a escala global es la adecuada, y esto implica, entre otros,  la apuesta real y el apoyo financiero a la I+D de pymes en tecnología punta, y la regulación avanzada que fomente la I+D (p.ej. células madre), con poco intervencionismo estatal en la regulación de los mercados y la competencia.

A partir de aquí, sólo nos queda que el azar nos acompañe, pero lo que está claro que antes los deberes deben estar bien hechos …

Written by Diego Bartolome

28/07/2010 at 09:46

Producto mínimo o máximo

A la hora de llevar la innovación al mercado, muchas empresas tecnológicas (start-ups) pecan de intentar tener un producto completo para después lanzarlo al mercado. Para ello, recurren a las subvenciones disponibles en las administraciones y típicamente tardan entre uno y dos años (sino más) en desarrollarlo por las experiencias que he vivido de cerca. ¡Pero esto no funciona! Muchas de esas empresas, otrora supuestos líderes, se han convertido en seguidores o bien han cerrado …

¿Por qué? La respuesta es clara, ¡porque no han escuchado al mercado!

No hablemos de productos disruptivos que no existían antes, sino de innovación, es decir, hacer las cosas diferentes, nuevos usos para productos, productos desarrollados en nuevos mercados, soluciones especificas para solución de problemas, etc. Cualquier innovación con componente de I+D tiene que estar ligada al mercado. La I+D tecnológica (telecomunicaciones e informática, por ejemplo) es market-driven, las necesidades no cubiertas son las que mandan en los productos, muchos más que pensar qué podemos hacer en 5 años …

Desde mi punto de vista, hay que desarrollar el producto mínimo viable, es decir, el producto que aún sin acabar, permite a los clientes solucionar un problema real y ganan respecto a lo que antes tenían. Además de aprender escuchando al cliente, permite validar la idea en el mercado. Si hay clientes dispuestos a pagar, es que estás haciendo las cosas bien, a partir de ahí, dales un tiempo prudencial de margen para incorporar lo que necesitan, y ya estarás vendiendo. Hay que tener cuidado con los productos gratuitos a clientes, no son herramientas que hay que usar a menudo, aunque sí se pueden ofrecer descuentos significativos, y siempre serán clientes preferenciales por su condición de early-adopters.

En este aspecto, las personas de desarrollo de negocio deben interactuar de forma fluida con desarrollo técnico, ya que los primeros tienen el foco en la venta rápida, mientras que los segundos intentan muchas veces ir más allá de lo necesario. Es regla conocida que el 80% del producto está acabado en el 20% del tiempo, el resto son refinamientos, mejoras, corrección de bugs, etc, y eso es mejor comprobarlo en una aplicación real que con infinitos tests internos. Por eso, la dirección general debe compensar adecuadamente el valor de la persecución de un objetivo común: la satisfacción del cliente.

Habrá pequeñas victorias, un nuevo cliente implica nuevas funcionalidades y mejoras, más trabajo de desarrollo y por tanto más tiempo, y grandes derrotas, todo aquello que creíamos que era esencial pero que nadie está dispuesto a pagar, pero el camino habrá merecido la pena porque nuestra start-up habrá dado un salto cualitativo en el camino.

Written by Diego Bartolome

12/07/2010 at 18:13

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